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miércoles, 4 de febrero de 2009

LA LEYENDA DEL REY MIDAS



El rey Midas gobernó Frigia que se encontraba en la Anatolia es decir en Turquía asiática, entre el 740 adC y el 696 adC.

Estaba casado con una noble griega, y gracias a esta mujercita adoptaron el alfabeto griego.

Era hijo de Gordio el rey que se hizo famoso por el complicado nudo que hizo y al cual ya le he dedicado un post (clikear acá) El reinado de Midas fue el del máximo esplendor de Frigia, pero se encontraba en una situación complicada ya que el imperio Asirio hostigaba sus fronteras, así que intentó este por todos los medios de instigar levantamientos de los principados vecinos contra Asiria, hasta que finalmente el rey asirio Sargón II se cansó y lo atacó, Midas inmediatamente se declaró vasallo de los asirios.

Cuenta la leyenda que Dionisio le otorgó el poder de convertir en oro todo lo que tocaba pero ni bien agarraba una hamburguesa o un choripán* el pobre se hacía percha los dientes ya que se convertían en oro, y no que decir de cuando tocaba a alguna agraciada señorita como la de la foto.

Para liberarse tuvo que bañarse en el río Pactolo que desde entonces contiene arenas auríferas, ¿que tal eh?

Pero no solo eso, cuenta la leyenda que también Apolo enojado una vez por alguna cagada que seguro se había mandado Midas le hizo crecer orejas de burro, y este las ocultaba con un sombrero, y un barbero al ver esas orejas de burro y como fuera amenazado de muerte si lo hacía público, como no soportaba el peso del secreto hizo un hoyo y gritó: "El Rey Midas tiene orejas de burro!!!" lo malo fue que ahí crecieron después unos juncos y cada vez que el viento corría entre ellos se hacía público el secreto.

Evidentemente este salame no tenía buena relación con los dioses, ¡Que época maravillosa donde los dioses se entrometían constantemente entre los mortales!!, hoy en día cuando vemos las noticias parece que los dioses se han ido, que nos han dejado solos, quizás se cansaron de nosotros, o nos han dejado olvidados. Una vez oí que quizás Dios o los dioses nos han olvidado, como se olvidan las llaves o un bolígrafo en algún lugar, y en realidad si así fuera no se si conviene que nos encuentren en el estado que nos hallamos.

Mi abuelita paterna como era sorda rezaba a los gritos porque creía que Dios también era sordo, creo que ella era sabia, quizás los años le habían eseñado que realmente Dios es sordo.

Yo a Pingocho no le rezo, yo se que sabe muy bien lo que pienso, además como él está a mi lado (como tendría que estar todos los dioses) sabe muy bien lo que necesito, él es mi amigo y entre amigos casi ni hace falta hablarse con solo mirarse basta.

Eso si no voy a negar que muchas veces me parece que se comporta en forma cruel, pero no se por que extraña razón en general todos los dioses son crueles, es como que si no sos cruel con tus adoradores te falta algo, no se status entre los otrso dioses, o como llamarlo.

Siempre leemos que los dioses se enojaban, con diluvios o que convertían en sal a una mina por el solo hecho de darse vuelta, o te condenaban a que aves de rapiña te comieran el hígado, o sin ir mas lejos Moisés como en vez de golpear una vez la roca con su bastón como lo había ordenado su dios Yahveh golpeó dos veces porque dudó, este lo condenó a no poder entrar en la tierra prometida y si verla desde lejos, algo así como el canto de la cancha de "Ríver la copa se mira y no se toca", el mío para no ser menos es medio turro, pero no cae en el sadismo, eso no quita que mas de una vez me haya hecho llorar literalmente.

A veces pienso que lo ideal es que los dioses nos sonrían, y no que se estén cagando de risa de nosotros.

O como dijo Bart Simpson "no nos reimos de él nos reimos con él".

* Choripán: emparedado de pan francés y un chorizo hecho a la parrilla.

(Dedicado a Nathaly)