
Desde su origen histórico, el "limmes" correspondía a una zona limítrofe del Imperio Romano en que los agricultores-guerreros, es decir los legionarios que ya se habían retirado del servicio eran establecidos en los límites del imperio a cambio de tierras para el cultivo y la cría de ganado, protegían la frontera más avanzada, su vida transcurría en contacto con otras culturas traspasando conocimientos y mejorando las condiciones económicas a los grupos humanos donde se encontraban.
Y así con el paso del tiempo en forma pacífica se lograba romanizar a los pueblos limítrofes.
El emperador Adriano encontró sus límites o mejor dicho las tribus pictas (de picti o pintados) que eran los antepasados de los escoceses actuales, le enseñaron los límites del imperio y al no poder seguir avanzando mandó a construir lo que fue llamado el Muro de Adriano, muralla de piedra con torres y cuarteles unidos a la distancia que cortaban de este a oeste la isla de Gran Bretaña, cuyos tramos todavía quedan como mudo recuerdo del pasado.
En el oriente los Partos en la antigua Persia jamás pudieron ser conquistados por Roma, ahí también los emperadores comprendieron lo fútil de enviar a sus legiones que irremediablemente dejaban sus osamentas insepultas en los vastos desiertos como el caso del pobre Craso y su hijo. y por ello los limmes fueron la Partia.
Y así finalmente Roma comprendió cuales eran sus propios límites, comprendió o le enseñaron a comprender.
Alejandro Magno comprendió cual era su límite cuando sus oficiales se plantaron y se negaron seguir mas allá del Ganges
La idea del límite el hasta donde, tiene un componente conceptual y cultural que es empleado en la actualidad en importantes círculos de liderazgo en el mundo.
El secreto está en conocer los límites nuestros y del otro con el cual confrontamos o socializamos en todos los ordenes de la vida, tanto en lo laboral, social como afectivo.
Casi en forma imperceptible desde pequeños estamos buscando nuestros límites, y también los límites de los que nos rodean, en todos los ordenes de la vida.
En las relaciones de pareja y en nuestro trabajo es quizás es donde mas fácilmente comprobamos esta sorda lucha por establecer los límites de cada uno, es en forma incruenta y muchas veces hasta rodeado de palabras dulces y caricias, es mas en la cama todos estamos estableciendo los límites al aprender que le gusta y que no le gusta a nuestra pareja.
Yo se cual es mi límite en vasos de tequila, una noche épica los dos gusanitos de una botella de Mezcal me lo demostraron cuando los oí cantarme las "Mañanitas del Rey David", ahí comprendí que había llegado a mi límite así que apuré el último vaso y me los tragué de un saque.
Mis límites para soportar pelotudos* se está acotando en forma alarmante, o quizás el número de ellos esté aumentando en forma geométrica, se me asemejan a las invasiones bárbaras cuando al aproximarse a Roma se oia la alarma de "bárbaros ad portas", pero también han disminuido el número de cosas que ahora me preocupan, quizás en forma imperceptible estoy construyendo mi propio Muro de Adriano, mi "Non plus ultra", me niego rotundamente a que sigan avanzando.
Como dijo Dolores Ibárruri "La Pasionaria" ¡¡NO PASARÁN!!
(*) pelotudo es similar a gilipollas NdR.
(Dedicado a Adrianina)