
The Doors - Riders on the storm
Mi abuelita tenía razón, y también Isaac el portero* neoboludo del edificio de mi estudio, ambos sostenía (en el caso de mi abuelita) y sostiene (en el caso de mi portero neoboludo) que “lo que mata es la humedad”, es decir que lo importante no es lo que marca el termómetro, sino la forma en que percibimos la sensación de calor o del frío.
Pero claro, me imagino que están todos ustedes desesperados por saber ¿qué es la sensación térmica y cómo se calcula?

Como todos sabemos el cuerpo humano dispone de un perfecto mecanismo para conservar su temperatura a un valor constante de aproximadamente 37 grados centígrados; recordemos que cuando queríamos no ir a la escuela alegando tener fiebre, mirábamos a nuestra señora madre cuando leía el termómetro y su fallo inapelable de: “Tenés 37 grados pelotudito así que dejate de joder y vestite que vas a la escuela”.
Pues bien la piel es el principal órgano encargado de la regulación térmica del ser humano; cuando el calor es excesivo, los vasos sanguíneos se dilatan aumentando el flujo de sangre por la piel, y a continuación se comienza a sudar y el sudor es un método de enfriamiento muy efectivo, ya que la energía requerida para evaporarlo se toma de la misma piel. Sólo es necesario un aumento de unas pocas décimas de grado en la temperatura corporal para estimular una producción de sudor capaz de cuadruplicar la pérdida de calor del cuerpo.

Haciendo acá un intervalo yo siempre me he preguntado ¿por qué el sudor de la mujer que nos gusta siempre es rico? No lo se todavía, pero sigamos.
Por el contrario, si el cuerpo se enfría demasiado, los vasos sanguíneos se contraen y el flujo sanguíneo se reduce, (también haría la misma pregunta respecto al flujo, pero estamos hablando de otro flujo). Los músculos son estimulados para generar más calor, incluso provocando temblores involuntarios, por eso cuando “tiritamos” o temblamos es para intentar calentarnos, quizás sería mejor imaginar a Pamela Anderson en bolas pero lo otro es involuntario.
Pero existen otros factores además de la temperatura, que influyen sobre la sensación que se percibe a través de la piel y que provocan su reacción. Estos factores son, principalmente, el viento y la humedad.
Los meteorólogos aluden a la sensación térmica para describir el grado de incomodidad que el ser humano percibe como resultado de la combinación de la temperatura y el viento en invierno y de la temperatura, la humedad y el viento en verano.
Por todo ello, se efectúan una serie de cálculos incomprensibles que dan como resultado la sensación térmica, y durante el invierno el factor determinante será el viento mientras que en el verano será la humedad.
Pero convengamos que cada extremo tiene su lado positivo, ya que en invierno la cama tiene un valor agregado de poder dormir bien abrazaditos con la persona amada, contemplar abrazados el fuego de una chimenea o salamandra, y el café de un bar tiene otro sabor.
En el verano, una buena cerveza bien helada en un pub, las vacaciones, el sabor de un rico helado de esos que vamos saboreando con la lengua de a poquito también no tiene precio.

Las mujercitas livianitas de ropa y esas sandalias de taco bien alto donde podemos ver el empeine arrugadito que nos altera la sangre.

Todo se compensa por lo tanto, el universo en su infinita sabiduría sabe darnos en cada momento lo mejor.
A mi me pasa que en verano extraño el invierno y en invierno extraño al verano, quizás en parte el cambio de las estaciones es una forma de acostumbrarnos a que en la vida nada es constante, y que en las variaciones está parte del gusto.
Podría agregar eso de "una de cal y otra de arena" pero nunca en mi puta vida supe cual era la buena o cual la mala, aunque pensándolo bien creo que nunca pude diferenciar a las buenas de las malas.
Pero claro, me imagino que están todos ustedes desesperados por saber ¿qué es la sensación térmica y cómo se calcula?

Como todos sabemos el cuerpo humano dispone de un perfecto mecanismo para conservar su temperatura a un valor constante de aproximadamente 37 grados centígrados; recordemos que cuando queríamos no ir a la escuela alegando tener fiebre, mirábamos a nuestra señora madre cuando leía el termómetro y su fallo inapelable de: “Tenés 37 grados pelotudito así que dejate de joder y vestite que vas a la escuela”.
Pues bien la piel es el principal órgano encargado de la regulación térmica del ser humano; cuando el calor es excesivo, los vasos sanguíneos se dilatan aumentando el flujo de sangre por la piel, y a continuación se comienza a sudar y el sudor es un método de enfriamiento muy efectivo, ya que la energía requerida para evaporarlo se toma de la misma piel. Sólo es necesario un aumento de unas pocas décimas de grado en la temperatura corporal para estimular una producción de sudor capaz de cuadruplicar la pérdida de calor del cuerpo.

Haciendo acá un intervalo yo siempre me he preguntado ¿por qué el sudor de la mujer que nos gusta siempre es rico? No lo se todavía, pero sigamos.
Por el contrario, si el cuerpo se enfría demasiado, los vasos sanguíneos se contraen y el flujo sanguíneo se reduce, (también haría la misma pregunta respecto al flujo, pero estamos hablando de otro flujo). Los músculos son estimulados para generar más calor, incluso provocando temblores involuntarios, por eso cuando “tiritamos” o temblamos es para intentar calentarnos, quizás sería mejor imaginar a Pamela Anderson en bolas pero lo otro es involuntario.
Pero existen otros factores además de la temperatura, que influyen sobre la sensación que se percibe a través de la piel y que provocan su reacción. Estos factores son, principalmente, el viento y la humedad.
Los meteorólogos aluden a la sensación térmica para describir el grado de incomodidad que el ser humano percibe como resultado de la combinación de la temperatura y el viento en invierno y de la temperatura, la humedad y el viento en verano.
Por todo ello, se efectúan una serie de cálculos incomprensibles que dan como resultado la sensación térmica, y durante el invierno el factor determinante será el viento mientras que en el verano será la humedad.
Pero convengamos que cada extremo tiene su lado positivo, ya que en invierno la cama tiene un valor agregado de poder dormir bien abrazaditos con la persona amada, contemplar abrazados el fuego de una chimenea o salamandra, y el café de un bar tiene otro sabor.
En el verano, una buena cerveza bien helada en un pub, las vacaciones, el sabor de un rico helado de esos que vamos saboreando con la lengua de a poquito también no tiene precio.

Las mujercitas livianitas de ropa y esas sandalias de taco bien alto donde podemos ver el empeine arrugadito que nos altera la sangre.

Todo se compensa por lo tanto, el universo en su infinita sabiduría sabe darnos en cada momento lo mejor.
A mi me pasa que en verano extraño el invierno y en invierno extraño al verano, quizás en parte el cambio de las estaciones es una forma de acostumbrarnos a que en la vida nada es constante, y que en las variaciones está parte del gusto.
Podría agregar eso de "una de cal y otra de arena" pero nunca en mi puta vida supe cual era la buena o cual la mala, aunque pensándolo bien creo que nunca pude diferenciar a las buenas de las malas.
*Portero: Casero, encargado