
Una exótica práctica por parte de una mujer ecuatoriana ya está imponiéndose como una tradición de esa nación latinoamericana, así es nuevamente una mujer cortó el pene y los testículos a su pareja durante un ataque de celos, rememorando el caso de Lorena Bobbit, otra ecuatoriana que cercenó el órgano de su ex esposo en junio de 1993 en Estados Unidos.
"Todo le ha cortado, todo lo que Dios le ha dado", declaró Martha Tomalá, madre de Octavio Vera, un campesino que -según dijo- fue atacado por su conviviente cuando estaba alcoholizado en su vivienda en una población de la provincia costera de Los Ríos (suroeste del Ecuador).
La Sra. Tomalá ahora es feliz madre de la hija que siempre quiso tener.
La agresora, identificada como Deysi Morán y quien se fugó de la justicia, habría cometido el ataque con una herramienta utilizada para cortar banano, (detalle por demás sutil).
"Su capacidad reproductiva fue amputada", manifestó Max Coronel, médico del hospital estatal Luis Vernaza del puerto de Guayaquil (suroeste), donde Vera, de 38 años, se recupera. (Si queda algo por recuperar)
Añadió que "el tipo de trauma que sufrió va a implicar un tratamiento psiquiátrico" y apuntó que Vera sufrió daños que impidieron reimplantes.
La ecuatoriana Lorena Gallo fue declarada inocente por una corte de Estados Unidos, que la enjuició por agredir a su ex esposo, el norteamericano John Bobbit, a quien cortó el pene en junio de 1993.
Quizás la reiteración de este tipo de reacción se deba al hecho no menor que uno de los principales bienes que exporta el Ecuador sean las famosas bananas, y que la cosecha es realizada tanto por hombre como mujeres diestros en el uso del machete.
Evidentemente la agresora dió un corte definitivo a una relación por demás conflictiva, y que no da lugar a volver atrás.
Desconozco las razones que la llevaron a esta determinación, no la comparto dado que desde que me enteré no dejo de juntar bien fuerte las piernitas, eso si hago un llamado a quien lea este post para que no imite esta aborrecible práctica.
Esta mujer terminó con la virilidad de un hombre, otras por el contrario en forma mas sutil pero no menos dolorosa terminan con otro órgano fundamental para la existencia, me refiero al corazón de los hombres.
"Todo le ha cortado, todo lo que Dios le ha dado", declaró Martha Tomalá, madre de Octavio Vera, un campesino que -según dijo- fue atacado por su conviviente cuando estaba alcoholizado en su vivienda en una población de la provincia costera de Los Ríos (suroeste del Ecuador).
La Sra. Tomalá ahora es feliz madre de la hija que siempre quiso tener.
La agresora, identificada como Deysi Morán y quien se fugó de la justicia, habría cometido el ataque con una herramienta utilizada para cortar banano, (detalle por demás sutil).
"Su capacidad reproductiva fue amputada", manifestó Max Coronel, médico del hospital estatal Luis Vernaza del puerto de Guayaquil (suroeste), donde Vera, de 38 años, se recupera. (Si queda algo por recuperar)
Añadió que "el tipo de trauma que sufrió va a implicar un tratamiento psiquiátrico" y apuntó que Vera sufrió daños que impidieron reimplantes.
La ecuatoriana Lorena Gallo fue declarada inocente por una corte de Estados Unidos, que la enjuició por agredir a su ex esposo, el norteamericano John Bobbit, a quien cortó el pene en junio de 1993.
Quizás la reiteración de este tipo de reacción se deba al hecho no menor que uno de los principales bienes que exporta el Ecuador sean las famosas bananas, y que la cosecha es realizada tanto por hombre como mujeres diestros en el uso del machete.
Evidentemente la agresora dió un corte definitivo a una relación por demás conflictiva, y que no da lugar a volver atrás.
Desconozco las razones que la llevaron a esta determinación, no la comparto dado que desde que me enteré no dejo de juntar bien fuerte las piernitas, eso si hago un llamado a quien lea este post para que no imite esta aborrecible práctica.
Esta mujer terminó con la virilidad de un hombre, otras por el contrario en forma mas sutil pero no menos dolorosa terminan con otro órgano fundamental para la existencia, me refiero al corazón de los hombres.